Dice el famoso escritor Jano García, que es muy malo tener el presidente del Gobierno que tenemos, un ególatra que solo piensa en seguir en el cargo, sin palabra ni dignidad alguna, pero añade que es mucho peor que haya tanta gente que le apoye después de haber incumplido flagrantemente promesas de la máxima importancia atentando contra los cimientos de nuestro estado de derecho. Totalmente de acuerdo. Cómo puede ser que el máximo responsable de la gobernabilidad de este país esté rodeado de corrupción, por todas partes.
Decía Adolfo Suárez que aún teniendo abandonada a su familia y especialmente a su mujer Amparo, un ejemplo de señora del Presidente, a la que tanto quería y que nunca dio que hablar: que le faltaban horas para poder atender la ingente cantidad trabajo que el cargo requería. Cómo puede el trilero que nos gobierna dedicarse en cuerpo y alma, como debería de ser, a gobernar si está rodeado de escándalos de todo tipo, a todas horas, que le afectan directamente y a lo que dedica todo el tiempo posible para taparlos.
Que si está o no está enfermo. Me da lo mismo lo que digan los médicos, este señor, en mi humilde opinión, no está bien de la azotea. Una persona medianamente normal no tiene capacidad para tanta astracanada, tanta cara dura, tanta impostura. Hay veces cuando le veo por televisión teatralizando comedias basura que no se que me da más si pena o asco.
Yo pensaba que se contagiaban las enfermedades causadas por microbios patógenos pero parece que también se contagian otras, cuyo agente invasor suele ser la empatía negativa, la maldad, el afán de poder y bienes, como se ha demostrado que sucede en muchos de los ministros, "comunicadores" y demás especímenes. Si está enfermo Sánchez que se cure. Pero, por favor que deje ya de martirizar a España y los españoles. Y los correveidiles: ¿Merece la pena que os vendáis para seguir con estos pelos?
