miércoles, 26 de junio de 2019

Con estos bueyes, mulos, asnos... hay que arar


El gran presidente de los estados de los Estados Unidos Abraham Lincoln dijo: "Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios".
Seguro que habría oído a más de uno desbarrar. Puede que dada su inteligencia hasta el mismo se dijera alguna vez: habría sido mejor, que hubiera estado callado.

Abraham Lincoln. Imagen de OK diario
Algunos, como el expresidente Zapatero si se dieran cuenta de lo que muchas personas piensan de su paso por el Gobierno, probablemente se retiraría a un convento, a un lugar donde poder estar tranquilo y que nadie le pudiera echar a en cara sus grandes meteduras de pata, pero lejos de ello sigue dando más motivos para demostrar su incapacidad. Ha manifestado este martes que cree que el Ejecutivo central debería estudiar indultos a los presos independentistas si los piden: "estoy a favor de que se estudie si lo piden. Pero el presidente del Gobierno siempre tiene más información que nadie".  ¡Quien le habrá pedido a este que desbarre!

Otro pez gordo del PSOE, Diego López Garrido, que ha ocupado múltiples cargos importantes en el partido y gobierno, catedrático de derecho constitucional y para algunos gran conseguidor de Pedro Sánchez,  refiriéndose también al juicio de los independentistas, dijo hace unos días: La fiscalía no pudo demostrar que había rebelión porque no había rebelión". Eso sí, mete la cuña, pero después pretende, como hacen muchos otros, quedar bien porque añade: a pesar de todo confío en la decisión final de Supremo. "Estoy convencido de que el Tribunal será justo y actuará de forma adecuada". 
Pues tú serías mucho más justo y puede que más inteligente si te callaras.

De palabras torpes a hojarasca. Esta mañana en una mini-entrevista de uno de los manipuladores mayores de la televisión, Antonio García Ferreras, la podemita Irene Montero contestando una pregunta: queremos que  el presidente en funciones y candidato haga una propuesta de su propuesta y todavía no conocemos esa propuesta. Esa parrafada contestó. Si a esta añadimos como cinco o seis veces repitiendo gobierno de coalición de progreso como en Valencia y Baleares, otras tantas que había que bajar el precio de la luz, que ellos van con la verdad, son serios. Ja ja. Así ocuparon este par de lumbreras unos minutos de "gloria" sin decir nada. 

El locutor Carlos Herrera en una ocasión refiriéndose a la portavoz del Gobierno Catalán que se negaba a responder preguntas en español dijo: con estos bueyes hay que arar. No deja de tener razón, es lo que hay, no sé hasta donde nos lo podemos merecer pero con estos bueyes, mulos o asnos hay que arar...

martes, 18 de junio de 2019

Vivir para y por lo que nos merece la pena

Acabo de leer el titular: "Qatar es el país más rico del mundo y uno de los más infelices". Con un ingreso per cápita de 100.000 dólares, donde todo mundo tiene trabajo, uno de sus problemas a la hora de coger un empleo para una persona que se gradúa, es que tiene que decidir entre las 20 ofertas que puede tener. Sin embargo los divorcios han aumentado exponencialmente, el 40% de los matrimonios se rompen. Las familias se han ido separando y la cultura del consumo ha ganado el terreno.

Paradojas de la vida: Qatar: muy rico pero no muy feliz. Imagen: Periodista digital
Una vez más está comprobado aquello de que no es feliz quien más tiene sino quien menos necesita.
Cuando la persona no se sabe controlar siempre se va a sentir insaciable. El apego, la obsesión por querer siempre más hace que nunca este uno contento con lo que tiene. Lo vemos por ejemplo en esos políticos que tenían aparentemente todo, economicamente hablando, pero la ambición les llevó a  apropiarse de lo que no era suyo y acabaron en la cárcel. Es como si sufrieran el síndrome de abstinencia, necesitan siempre más como si de una droga se tratase.

Es bueno o mejor necesario tener un autocontrol para darnos cuenta de lo que realmente necesitaríamos, para saber por lo que merece la pena luchar y dejar al margen ese tiempo que dedicamos a tantas cosas superfluas. Hay quien dedica más de la mitad de su tiempo a trabajar por cosas más o menos banales. Es conveniente saber también que esas metas a las que aspiramos son accesibles para nosotros porque si nos basamos en ideas y expectativas inalcanzables estaremos poniendo las bases para ser infelices.

Los niños de ahora cuando tienen tantos juguetes y adelantos electrónicos de todo tipo, se pasan las horas en casa con sus consolas y ordenadores; me pregunto si son más felices que aquellos que carecíamos de casi todo, pasábamos el día en la calle, con una pelota o los juguetes (tarusas, calvos, jinques...) que nuestros padres o nosotros mismos construíamos. Pues, al menos contestaría, que no estoy tan seguro de ello. Tampoco es motivo decisorio para ser más feliz tener un vehículo de alta gama, que poseer un utilitario... Así casi todo, al menos, en lo que se refiere a lo material.

El mismo Jesús dijo: no apegaros a las cosas de la tierra sino a las del cielo. Transportando ese mismo pensamiento para andar por casa se podría decir: no apegarse a lo innecesario, a lo superfluo a lo que nos acaba haciendo esclavos, sino a lo importante, a lo necesario, a lo que nos hace VIVIR en libertad sin ataduras y destinos frustrantes.






viernes, 7 de junio de 2019

Palabras válidas y palabras baldías

En algún sitio he leído que en una tribu africana llegaron a un pacto con la muerte. El trato consistía en que la muerte aparecería por su población solo una vez ya finalizando cada año, si bien quedaban advertidos que no valían excusas ni apaños aparte. Aquel año entre los que iban a ser recogidos por la señora de la guadaña se encontraba el Jefe de la tribu. Era un joven guerrero valiente, que hacía poco que había tomado el mando, también muy poco que se había casado y tenido un hijo. Cuando se anunció su nombre muchos pusieron cara de espanto y enseguida pretendieron lanzar protestas pero el Jefe dio un paso al frente e intentó calmarlos con cuatro frases para al final concluir: soy el primero que tengo que cumplir lo tratado de no ser así muy mal ejemplo daría.

Son las fechas: pactos por acá y por allá, pactos necesarios y buenos si se hacen bien, hay que formar gobiernos en todos los planos de la vida pública, donde en los últimos meses ha habido elecciones. Lo que interesa ahora, en muchos casos, es tocar poder como sea: te votan estos diputados nuestros para que mandes aquí a cambio de que los tuyos  nos arropen para mandar en el otro lado, una concejalía de obras a cambió de dos votos para yo ser alcalde. ¡Quién da más! Sí es la subasta del poder por el poder, no del quien lo puede hacer mejor y así nos va.  

La mayoría  con un egocentrismo elevado se atribuyen como los únicos buenos para llevar a efecto un gobierno eficaz en el ámbito que fuere. Ahí tenemos el primer ejemplo:  Sánchez con 123 diputados dice que es el único que puede gobernar y además advierte al PP y Ciudadanos que deberían apoyar, al menos con el voto en blanco, su candidatura. Pues sí, él que cuando Mariano Rajoy había sacado lo mismo, 123 escaños, le reiteraba una y otra vez: "no es no" y que hasta que no le echaron los suyos y los socialistas se abstuvieron, Rajoy no pudo ser Presidente, ahora mira lo que dice y no, no se corta ni un pelo. Yo tampoco me asombro después de las incongruencias y chorradas que se le vienen ocurriendo.

Pongamos otro ejemplo de palabras baldías: Carmen Calvo, Vicepresidenta, la señorita rottenmeier 2 (la 1 es la Celaá). Parece que Torra ha pedido a Sánchez que le reciba para hablar de los presos. Preguntan a esta señora si se producirá ese encuentro y contesta como ofendida: de ninguna manera los socialista somos los primeros en proteger el orden constitucional, la unidad de la nación española, bla, bla, bla. Pero: ¿No recibió ya Sánchez a Torra con el lazo amarillo y le sacó a pasear por los jardines de Moncloa? ¿Con quién sacaron la Moción de Censura sino con Separatistas y Bildu?  ¿Y los 21 puntos que según ella misma anunció se iban a negociar con Torra en presencia de una relator? Por lo menos podía poner cara de tonta pero es que encima pretende parecer la ejemplar.
Publicado en: magnet.xataka.com

Unos, como aquel jefe de tribu, son capaces de dar lo que sea, hasta la vida por la palabra, otros utilizan  las palabras como pañuelos de usar y tirar, se llenan de palabras huecas y venden la burra que haga falta en cada ocasión con tal de obtener beneficio.