lunes, 28 de diciembre de 2020

Muchas mentiras y delirios de grandeza

Parece ser que a los de Podemos, los Separatistas, los de Bildu y demás especímenes contrarios a la unidad de España; no les ha sentado nada bien el discurso que pronunció en Nochebuena el Rey. Mira por cuanto,  eso a mí, no solamente no me preocupa sino que me alegra. Esto viene a corroborar que el Jefe del Estado, estuvo en su lugar y de una manera más o menos directa; algún que otro mamporro les endiñó.

Vienen estos sujetos a dictar a Felipe VI, lo que tiene que decir. Querían que pusiera a parir a su padre, por los chanchullos que tiene con Hacienda. Oiga, pues parece que nadie le ha pedido al del moño que se meta con su progenitor, que fue miembro del FRAP, organización calificada terrorista con algunos muertos en su "haber". También se les puede pedir a los de Bildu que ayuden a buscar a los asesinos de más de 300 víctimas de Eta, que aún están sin aclarar.  Las víctimas y alguna institución más, ya se lo han pedido pero parece que no están por esa labor. De todas formas un rapapolvo encubierto sí que le mandó el Rey Felipe a Juan Carlos cuando hablo de que los principios éticos nos obligan a todos y que están por encima de parentescos y amistades. Yo, pensando en personajes como Rufián, Pablo Iglesias, Aitor Esteban, Otegui... hubiera preferido que lo hubiera pasado totalmente por alto.

Imagen de Ana Vázquez  en Twiter
Resulta gracioso que los que quieren destruir España pretendan meter  sus arengas a los españoles. El Jefe del Estado, creo que dijo lo que tenía que decir. Un discurso de unión, de paz, de concordia, de visión de la dura realidad y su afán por superarla. Muy distinto a las pantomimas que nos tienen acostumbrados los miembros del Gobierno con sus mensajes de división, de frentismo, de ocultación de la realidad, de propaganda... Hasta en los paquetes de las vacunas han metido propaganda, que ya es decir. A unos, como la generación del 98, les dolía España por lo mal que iban los acontecimientos, a otros lo que les hace daño es todo lo que signifique unidad  y progreso de nuestro país. Así que mejor que estén enfadados.

Están saliendo encuestas estos días sobre la aceptación de la monarquía  y Felipe VI, en todas  ronda el 80% a favor. Además no es cierto que nadie le haya votado: Se aprobó un referéndum sobre la Constitución con la Monarquía Parlamentaria como forma política del estado, con un porcentaje del 87,87% de síes. 

Con estos datos, esos partidos residuales, que el que más, que sería Podemos, a los más que aspira es al 20%, creo que tendrán que fastidiarse y aguantar al Rey y sus números mucho mayores. Y sino pues ya saben, que se busquen otro lugar para  sus repúblicas, sus mentiras y sus delirios de grandeza.


sábado, 19 de diciembre de 2020

Estos nunca me defraudan

Hasta hace un año muchos estábamos instalados en  la rutina de los días: trabajo, descanso... Así para unos era impensable no echar la partida el fin de semana, para otros ir al fútbol  o entretener su tiempo libre en cualquier otra afición. Ahora estamos metidos en esta marejada y hay muchas personas que como no pueden hacer lo que acostumbraban; dicen que se aburren.

Yo también, cuando  en condiciones normales,  quería salir de mis rutinas  de bar o cualquier otra afición, no solamente me costaba hacerlo sino que la mayoría de las veces fracasaba. Ha tenido que llegar una situación, como la que estamos viviendo,  para darnos cuenta, que no solamente se puede "sobrevivir" saltando esas costumbres, sino  que puede ocuparse uno en otras aficiones tan o más atractivas e interesantes.

Puede ser una verdadera gozada escuchar tranquilamente música, esa que en alguna ocasión te acariciaba el espíritu y te hacia expandir el corazón. Esa que puede traer tantos recuerdos, que alguna vez guardábamos en aquellos rollos de plástico, casetes que el tiempo fue degradando y que ahora, como por arte de magia, la podemos recuperar manejando las teclas de ese invento no sé si mágico o brujo, que es Internet. Y te puedes quedar como en éxtasis  pensando: no puede ser. Y hasta puede que se te escape una lágrima, que no es ni de alegría ni de pena, es sólo por estar sintiendo  una emoción que hasta te saca de contexto.

Nos prohíben viajar, pero hay tantas formas de viajar. Nos adentramos en nuevas poblaciones y paisajes; mientras se lee un libro, se  ve una película, en fin, mientras se vive. Cualquier ocasión puede incitar a ese viaje, nunca nada ni nadie puede limitar nuestros pensamientos, cortar nuestra imaginación para viajar en el tiempo y el espacio a nuestro antojo. Es solo cuestión de dejar libre la imaginación para crear el ambiente, el paisaje de todas esas situaciones que estamos leyendo, el entorno de lo que nos ofrece la pantalla, las circunstancias de todo lo que va reproduciendo nuestro cerebro.

Cuando se escucha, se lee, se ve lo que a uno le gusta; se pasan las páginas, las horas plácida y alegremente y a nuestra mente, no solamente no le cuesta, sino que disfruta mientras recrea las situaciones. Todo lo contrario que ocurre cuando uno se empeña en digerir libros o películas que no nos gustan, por más que puedan ser best seller. Por eso, pienso que no merece la pena martirizarse: leyendo un libro que a las pocas páginas ya no aguantamos, rollos de películas aunque sean muy taquilleras, música que hace daño, por más que se encuentre en las listas de éxitos. Servidor cuando tiene dudas, en cuanto a lectura, sabe que hay algunos que nunca le defraudan: 

Valle Inclán, Cervantes, Quevedo, Unamuno, Pérez Galdós

y además es fácil encontrar sus textos y a precios baratos.



sábado, 12 de diciembre de 2020

Menos morro y un poco de vergüenza

El multimillonario Rockefeller: "Siempre he tratado de convertir cada desastre en una oportunidad". La vida nos depara alegrías y tristezas, "triunfos" y "desastres". No nos debemos poner tontos con los éxitos y mucho menos, hundirnos con los fracasos. Además, como casi todo en la vida, depende cómo y cuando se analicen las cosas cambiará la calificación asignada en cada caso. Las malas rachas, los fracasos, hasta las desgracias, pueden ser y son, muchas veces, el revulsivo para lograr  metas que compensan con creces los desastres anteriores. 


Estos días se habla de la posible venida a España del Rey Juan Carlos, también de la complementaria que ha hecho para regularizar su situación fiscal con Hacienda, por ello a tenido que ingresar 678.000 euros. Muy mal por el Rey emérito. Como era de esperar los cuervos siempre están a ver donde puede haber carnaza y  han salido los de Podemos  de la guarida a meterse con él, de paso con la monarquía y Felipe VI. Sin ruborizarse ni nada, ahí tenemos en primera fila a Echenique, el que defraudaba al fisco por no dar de alta a su asistente, Monedero, que tuvo que hacer una complementaria por los más de 400. 000 euros que no había declarado, Iglesias, que pagaba a algunos de sus empleados de la Tuerca en negro... Los que tienen en sus filas gentuza con toda casi toda clase de delitos: despellejando a Juan Carlos.   ¡Menos morro y un poquito de vergüenza! Pero ya se sabe: donde no hay es tontería pedir.

Son muchos los que asocian tener más y más dinero con el éxito y cómo decía el viejo cura sabio de mi pueblo, don Ramón: mientras más tienes más quieres, así que  nunca llenas la barriga y se acaba convirtiendo amasar fortuna como la única meta importante de la vida. Pero un buen día puede llegar el "fracaso" y quien sabe si acompañando a este el revulsivo para comprender que aunque el dinero puede ser necesario en unos mínimos, nos hace esclavos e infelices cuando lo ponemos como meta.

Los hay que corren como locos tras el dinero, otros tras el poder, otros las apariencias, la fama... El gran dramaturgo inglés Oscar Wilde: "caminando por la vida comprendí que lo importante no es lo que uno tiene sino lo que uno vale".  Sobre todo, pienso yo, lo importante es intentar sacar el mejor y mayor provecho a lo que se tiene, porque ya hemos oído más de una vez, que no es más feliz quien más tiene. 

Ya ves tú qué necesidad de dinero tendrá Juan Carlos para meterse en fregados que lo único que le han propiciado son problemas. Me imagino las veces que se habrá tirado de los pelos por caer en esa trampa, pero ahí está y con los carroñeros lanzados en tromba contra él. Lo peor de todo es que a las alturas de la vida en que se encuentra no sé hasta donde puede compensar positivamente el desmán cometido.