Don Ramón, el cura del pueblo de mi niñez, con unos comportamientos y modales a la antigua, siempre preocupándose de los más débiles, de los niños. Con sus doctrinas de moral y de vida que nos inculcaba fácilmente a base de ejemplos y parábolas. Una de las personas que más ha influido en mi manera de pensar y de ser. El tío David, era otro personaje en el pueblo, que por aquel entonces ayudaba como mayordomo en las tareas de culto. Debía ser un domingo especial : —don Ramón, ¿hay que dar hoy incienso? —preguntó el tío David. —Bastante incienso dais tú y los monaguillos. —contesto don Ramón. El cura se refería a lo molestos e irritantes que resultaban en muchas ocasiones. El tío David huyo de la sacristía pero parece ser que el domingo siguiente allí estaba para seguir haciendo su "trabajo".
A este sujeto que está de okupa en Moncloa, el cargo de Presidente le debe venir pequeño porque le sobra tiempo para todo. Para ir de vacaciones dos semanas, para hacer videos propagandísticos desde el palacio, donde se atreve a recomendar libros o algo tan "transcendental" como los objetos que adornan su despacho. Ya ves tú los interesados que debemos estar los españoles en estos detalles del personaje. Hablaba en uno de sus últimos videos que todos los días al llegar al despacho quema un poco de incienso. Normal, este lo necesita a todas horas, por más que le den ya bastante todos los pelotas que tiene a sus alrededor. Lo malo es el "incienso" que nos está dando a los españoles y que además, no es ni del bueno ni del que atribuía don Ramón al tío David, sino mucho peor.
Ahora dice que va a ir con su mujer a China. Pero vamos a ver: que no pintas nada, como presidente del Gobierno, ni en la China, ni en Moncloa ni en ninguna parte, que solo engañas a los que se venden o se dejan, que eres un zombi, sin presupuestos ni capacidad para gobernar, con corrupción por todas partes. Además de un gran daño a España, estás haciendo el ridículo. Pero: ¿no te das cuenta, eres bobo o te lo haces? Si viajas a China, quédate allí indefinidamente. Yo estoy dispuesto a sufragar con mis impuestos la parte que me corresponda.
