miércoles, 19 de agosto de 2026

Qué pasa con el Rey


Lo  que está pasando en España es un verdadero desastre. Un gobierno calamitoso que todo lo que toca es para ponerlo peor y a sus órdenes y dependencia. Cada día con nuevos motivos para afirmarse en dichas apreciaciones. Hemos llegado a un punto que ya no merece la pena ponernos a pensar en la cacicada de cada día sino en mirar a ver como se puede desalojar a toda esta cuadrilla de malhechores del ejecutivo, antes que sea demasiado tarde y acaben de hundirnos.

Sabemos que hay mucho estómago agradecido, mucho cerril que solo ven lo que quieren ver, mucho comunicador-intoxicador de la mentira aunque es tal su bajeza y endeblez que muchos de sus seguidores ya les han calado. Es lo que hay y con estos lastres tenemos que intentar salir de esta ruina, sin expulsar a nadie por la borda.

Imagen: El diario de Madrid

Por ello en esta ocasión quiero echar un ojo a estos artículos de la Constitución que podrían ayudar a restablecer la normalidad. 56.1  El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español. El articulo 62  dice que el rey es el  jefe supremo de las fuerzas arma. Art.  8 Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. 

Y a partir de aquí preguntarnos si el Rey esta para algo más que representaciones, deportes, actos lúdicos y echar una firmita de vez en cuando a los desaguisados del gobierno. Teniendo en cuenta los artículos expuestos creo que cuando se redactó la Carta Magna se pensó en algo más que una comparsa para la figura del que es nada menos que el Jefe del Estado. Debería en base a ello ejercer su rol y no esconderse. Sí, efectivamente al menos, demostrar a los españoles que está dispuesto a ejercer sus funciones aunque no sea nada fácil en algunas circunstancias. 

Creo que los tiempos que corremos se lo exigen. Aunque no sea Conde Cumpido, o mejor por ello; estimo que puede hacer bastante más de la nada que está haciendo. Como dice el refrán: entre todos la mataron y ella sola se murió. No, es hora de dar un puñetazo en la mesa porque sino llegaremos a la conclusión de que tenerle de adorno es un gesto inútil y  costoso, del que deberíamos prescindir. 


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