jueves, 23 de octubre de 2014

Que no quiero preferentes, coño

Egoísmo  inteligente es procurar que los demás estén bien para uno estar mejor, dijo alguien. Siempre me pareció una muy buena persona  el  anterior presidente de Caja España,  señor Llamas Gil. El hecho de presidir y colaborar en la Fundación Carriegos, organización que posee la cruz de oro de la orden civil de la solidaridad social porque busca mejorar  la calidad de vida de los discapacitados  con diversas actividades como la monta a caballo, me parece que es un punto incuestionable de la buena voluntad y buen hacer  de este señor.

La Audiencia Nacional ha llamado a declarar a los expresidentes de Caja España y Caja Duero, por la emisión de participaciones preferentes y deuda subordinada de dichas entidades entre los años 2003 y 2009 por lo que ambos están siendo investigados.  En la prensa de hoy encuentro que el expresidente Llamas dijo al juez que lo habían hecho  para competir con otros bancos y porque se lo pedían los clientes.

Después de lo dicho no quisiera molestar, pero  decir que las pedían los clientes me parece una mentira por no decir un sarcasmo así como una falta total de respeto a dichos clientes. Al menos en lo que conozco y de familiares y amigos, si uno tenía ahorrados dos euros y en un determinado momento  sugería a la entidad un plazo o cualquiera  otra forma  para rentabilizar un poquito ese ahorro, el chaparrón dialéctico del empleado de turno  era monumental para intentar desviar esos ahorros hacía esas preferentes o subordinadas. 
Que si mucha rentabilidad, que si las podían vender cuando quisieran…   Bueno la verdad es que el inocente ahorrador casi que al final tenía  que enfadarse si quería que no se las empaquetaran. Con lo que no eran sus conocimientos sino su desconfianza la que le podía salvar. 

Sin entrar en drama que para muchos ha supuesto la compra de preferentes en toda España, me imagino la cara,  que puede poner la persona  a la que vendieron esos valores  con coacción metiéndoselos por los ojos y que tanto le está costando ahora  recuperar la pasta  cuando le dijeron que lo podría recuperar cuando quisiera. ¿Se imaginan al señorín del pueblo yendo al empleado de la Caja a decirle: quiero  preferentes? Pues no, verdad. Creo que con esas declaraciones el señor Llamas queda bastante mal porque no se las cree nadie.

Al final queda la duda: si con lo de la Fundación Carriegos el señor Llamas, con su afán de ayudar a los débiles me parecía un egoísta inteligente, ahora con esto último me hace cambiar de opinión. A ver si al final alguien lo puede aclarar más.


1 comentario:

  1. Lo de la medalla de éste pájaro sólo dire que con la cara de otro, yo me pego con cualquiera.

    Un abrazo Cefe

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