Hoy el papa Francisco en su alocución catequesis en la plaza del
Vaticano habló del don de ciencia, me quedé con una frase: "Dios perdona siempre,
los hombres algunas veces, la naturaleza nunca. Si destruimos la creación, la
creación nos destruirá a nosotros". No
es solamente el Papa el que dice que nos estamos equivocando; desde las más diversas instituciones y
también personalidades privadas nos
avisan con preocupación de los posibles desmanes y errores.
Hace falta una conciencia ecológica, es preciso tomar en serio que los recursos son limitados,
que son de todos y para todos. Es inmoral el saqueo que se hace a muchos países pobres,
precisamente los que más necesitan. El nivel de vida de los europeos cada vez
depende más de los bienes que vienen de fuera,
recursos a los que últimamente se van apuntando economías emergentes como China o la India. Según la profesora Jacqueline Mc Glade, Directora Ejecutiva de la Agencia Europea
para el medio ambiente, Si en todo el mundo se
consumiera lo mismo que estamos haciendo en nuestra "adelantada Europa" se necesitarían dos planetas y medio como la Tierra para soportarlo y renovarlo.
Tenemos que hacer un uso más equitativo de lo que nuestro
planeta nos ofrece, pensar en la calidad
y no en la cantidad, aspirar a lo conveniente y necesario y no a lo superfluo. Todos lo hemos oído muchas veces: no es más
feliz quien más tiene. Aunque de la felicidad hay frases para todos los gustos.
El gran humorista Groucho Marx decía: "Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas, como un pequeño yate, una
pequeña mansión, una pequeña fortuna". Sí, el sentido del humor también
es importante a la hora de ser un poquito feliz.
No dejarse comer el coco. |
Pero no debería de hacer falta que nos lo recordaran sesudas personas, lo palpamos cada día. ¡Cuántos
trastos en casa que apenas usamos! ¡Cuántas
veces hacemos uso de máquinas y vehículos sin necesidad! Cuánto consumo masivo
de inventos, como por ejemplo los móviles, que usados correctamente son buenos pero con
abuso abotargan y merman nuestras
mejores cualidades humanas. Cuánto despilfarro de unos y cuánta necesidad de otros. Si no respetamos la naturaleza, el equilibrio; no esperemos que se nos respete.
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