miércoles, 14 de octubre de 2015

El nido de la cigüeña

Con permiso de Rosana Fernández  autora de la foto  -Iglesia de Palazuelo-
Alguna vez de niño oí a gentes de pueblos colindantes que para desacreditar al mío decían  una frase que me sentaba muy mal: "tenéis un pueblo, que por no tener no tiene ni nido de cigüeña". Era verdad no lo había, un día, como era de esperar, las zancudas por allí aparecieron e hicieron su nial. Siempre la venida de estas aves y su aposento en la torre era bien recibida.  Están machacando el ajo decíamos cuando la pareja se dedicaba a sus galanterías y atenciones en el amor al principio de temporada.  Todos estábamos pendientes de cuando estaba echada para sacar sus cigoñinos  y cómo estos se iban desarrollando.

A día de hoy las cosas han cambiado: el nido actual de cigüeña lleva acumulando material muchos años y se ha hecho una mole enorme que está perjudicando gravemente con grietas la espadaña, una parte del tejado de la iglesia se llena de basura haciendo retenciones  de agua y posibles goteras, por el cementerio que hay anejo a la torre abundan los palitroques y excrementos de estas aves. 
La cigüeña siempre fue un ave querida por el labrador porque la consideraba su aliada ya que controlaba sus fincas de la abundancia de sapos, culebras, ratas, ratones, aunque también comiera  ranas y otros bichos no perjudiciales. Pero las condiciones han cambiado¸las culebras, por ejemplo, que se veían en abundancia hoy parece que estuvieran descastadas, los sapos otro tanto, así que no la ha quedado otro remedio que buscar la manduca por otros caladeros que antes apenas  frecuentaba como huevos de los nidos de muchas  aves: palomas, urracas, aguiluchos, perdices, codornices, también las crías pequeñas de estas, incluso algún conejillo o lebrato, convirtiéndose en una gran depredadora. Van detrás de las cosechadoras, se juntan para cazar en mano y por donde pasan  lo dejan bastante arrasado.

Cuentan la leyenda que una pareja de cigüeñas que anidaba en el techo de una casa, en vez de emigrar a África lo hacían a una región cercana a París. El día que las cigüeñas volvieron, la pareja que vivía en esa casa tuvo un niño y así se transmitió la noticia que lo habían traído las cigüeñas desde París. Ya en la antigüedad estas aves eran muy apreciadas en Roma casi sagradas se las consideraba protectoras del alumbramiento.

Por más que todavía se construyan parques con nidos artificiales, que en Extremadura sea la cigüeña un reclamo turístico, que las autonomías financien proyectos de protección de estas aves; la que está cada vez más claro es que hay que controlar su reproducción para  que no implique la desaparición de otros animales.

En mi pueblo, Palazuelo, dadas las circunstancias expuestas se ha decidido tirar el nido la cigüeña. Es cierto nos da un poco de pena, pero no se puede vivir de la leyenda. No obstante se colocará, cerca de donde estaba, un poste y un nido artificial, por si tienen a bien allí anidar.





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